A Massimo, por nuestros dos años juntos, y en la distancia.
Perdonen ustedes que les hable de un tema que huele a rosas rojas y a bolillas de alcanfor.
Hace justo un año me decidí a abrirme un blog, por amor. Menuda tontería, pensarán. Si tenemos en cuenta que mi novio dejó la preciosa Toscana, con familia y amigos dentro, para venirse a mi lado, en tiempos de crisis, sin trabajo, ni casa, ni madre, ni perrito que le ladre, el blog no es absolutamente nada. El amor es más que un blog, claro.
Ahora me parece que antes de estar enamorada tenía menos cosas que decir. Porque a mí, el amor me ha enseñado-a mi corta edad y mi poca experiencia...-muchas cosas.
Gracias al amor he aprendido que la vida es pura montaña rusa, nunca sabes si te tocará arriba o abajo. He aprendido a llorar con más dolor, a reírme con más ganas. A que me sacudan el miedo, el egoísmo, los celos. A entrar y a salir de una lista de morosos. A dormirme con la pena de no haber pedido perdón esa noche por tener la boca muy grande o demasiado pequeña. A dejar corazones en Facebook y descubrir uno nuevo, con purpurinas nuevas, cada día. A ser objeto de burlas, risas, quejas y frases como "yo no daba un duro por vosotros". He aprendido también a que me gusten esas dos palabras mágicas y a repetirlas, nunca demasiadas veces, en sus distintas versiones e idiomas. He aprendido a olvidarme del "si amanece, nos vamos" y del "si te he visto, no me acuerdo". Y así, sucesivamente, no dejaré de aprender ni quiero dejar de hacerlo- entre otras cosas porque además, he conseguido que mi madre aprenda italiano, y eso viniendo de la Bernarda Alba trianera no es poco-.
A vosotros que habéis seguido mi blog durante estos 365 días os doy las gracias, por vuestros comentarios y por vuestros no comentarios.
A Florencia, la ciudad más bella del mundo, se las doy todos los días.
Y al amor, esa bella gran putada.
martes, 21 de diciembre de 2010
Mesario 24
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martes, diciembre 21, 2010
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sábado, 11 de septiembre de 2010
La bellezza
Puede que exista algo más bello que el encuentro fortuito en una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas, parafraseando al célebre Lautréamont.
Llevo semanas intentando escribir algo que se parezca a describir mi visita a Florencia y la Toscana y hasta ahora, haber respirado tanto Renacimiento, me ha dejado mudos los sentidos. A ver cómo le explico yo a un oriundo de Triana que no tiene precio levantarse, abrir una ventanita verde y admirar el paisaje toscano. Pasear entre las piedras antiguas del Duomo, levantar la vista, cegarse con la mole, mi mole, la de Brunelleschi, atragantarse de cúpula.
Y si en vez de cuatro días hubieran sido ocho, cualquiera me trae de allí. Todavía me parece estar en Piazza del Campo,cuesta arriba aparece una vista de San Domenico, trepan mis ojos por las torres medievales de San Gimignano...
Ni el mismísimo Stendhal tuvo un síndrome como el mío. Pero no quiero ni imaginarme qué pasaría si cambiara Triana por la Toscana o por Florencia. ¿Habrá algún arquitecto capaz de crear un puente que no me obligue a coger el Ryanair de los temblores?
Me fío de las palabras de Antonio Paolucci y les dedico esta entrada a Massimo y a Terita, compañeros del alma y del viaje:
La idea de Florencia fascina todavía a las mujeres y a los hombres del mundo, porque ninguna ciudad de Europa es vitrina del arte en mayor medida que Florencia. En ningún otro lugar del mundo se percibe de una manera tan visible y tan elocuente el del eco de un glorioso pasado. No se recorren allí las calles de una ciudad muerta. A Florencia le ha correspondido ser espejo y figura de la historia de nuestra civilización.
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sábado, septiembre 11, 2010
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lunes, 31 de mayo de 2010
Florencia visita Sevilla
Los padres de mi novio visitan el próximo jueves a su hijo en esta, nuestra ciudad. No los llamo suegros porque me rechina la palabra, y además, porque, qué diablos, yo no estoy casada. Bueno, a lo que voy. El tema es que los precedentes que conozco de mamma italiana no son muy esperanzadores. Dicen de ellas que son posesivas, intransigentes y que tienen la cabeza dura como las piedras, sobre todo si se les toca el bambino. Claro que yo juego con ventaja, no mucha, no creáis, si no fuera porque Massimo tiene un gemelo-Luca-que llena un poco el vacío de su ausencia desde que vive, hace ya nueve meses, en España. Teniendo en cuenta que yo tengo una vena flamenca y la madre de mi novio piensa que algún amarrijo le he hecho yo al niño para que se quede aquí-con la caló que hace en Sevilla-, mal vamos.
Me pregunto ahora cómo fue la primera vez que visteis a vuestros suegros-los que estáis casados, claro-y cómo se afronta el momento en el que, por hache o por be, se mete la pata. Pongamos por ejemplo que estamos en un restaurante comiendo paella-qué propio, con lo poco que me gusta a mí lo valenciano- y a mí se me ocurre hacer una de las mías, como tomar prestados cojines o cualquier otro detalle para decorar el lugar... Vale, sé que eso no debo hacerlo. A lo mejor meto la pata intentando hablar italiano, y donde se pone una o pongo una a y al final termina aquello como el rosario de la aurora.
Me conformo con que la signora se vaya tranquila, porque su hijo está contento-o eso pienso yo-y el signore se coma a gusto a la paella. Eso y unos zapatos planos por si me toca salir corriendo, diciendo arrivederci. Menos mal que 48 horas se pasan corriendo y Florencia, por suerte, esta vez, queda un poquito lejos.
Feliz lunes a todos.
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lunes, mayo 31, 2010
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miércoles, 10 de marzo de 2010
Al mal tiempo... (II)

Una buena nevada. He conocido dos personas que traen con ellas diversos fenómenos meteorológicos, a cual más raro. La primera es Andrés Neuman, que algunos de vosotros conocéis y que es un imán para tempestades, nunca mejor dicho. La otra, Massimo, mi florentino,que seguramente no os suene de nada... En el tiempo que lleva viviendo en España ha pasado de todo, inundaciones, ciclogénesis y nieve entre otros. Pero es más, se va a Florencia entre nubarrones y cuando lleva allí una semana, el casco histórico de su ciudad aparece cubierto de una capita blanca. Lo de capita es por decir algo, porque Italia está colapsada, como Barcelona hace dos días. Para que luego digan que las casualidades existen. Y ahora, ¿qué imagen de mi cúpula me quitará las penas? La de un invierno más raro que un piojo verde, extendiéndose sobre mi maravillosa cúpula.Tendré que conformarme. Mañana vuelve Massimo, directamente desde la Toscana. ¿Qué fenómeno desconocido se traerá con él? Creo que voy a hacer lo mismo que hacía mi abuela cada vez que había tormenta, ponerme un pañuelo tapándome la cabeza y meterme debajo de la cama. Y a vosotros, ci vediamo. ;)
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miércoles, marzo 10, 2010
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lunes, 21 de diciembre de 2009
A N I V E R S A R I O
AMOR COMO UNA URGENCIA
Qué hermoso tú que existas Para decir te quiero cuando me viene en ganas. Así sencillamente: te quiero. La vida será siempre Nuestro retorno inmenso, el mar donde abrazamos La dicha sin permiso, donde sólo tu beso podía Comprenderme. Ahora te recuerdo, quiero decir te quiero Para olvidar la muerte. Apenas si conservo de ti Tu inexistencia: tus ojos esperados como una Carta urgente, como un dolor urgente. ¡Qué hermoso hacerte ser cual eres como entonces!, Como cuando dejabas tu cuerpo libremente De norte a sur, de oeste a este, ¡entera Geografía!, y recogía mi olvido tu memoria Y hacía tu aliento cuanto había borrado. Qué hermoso era el principio, y del principio Tú nada más y el mundo era contigo. [...]
Carmelo Guillén Acosta
Para Massimo, mientras escribo en miles de papelitos adhesivos las palabras que resumen de algún modo (más mal que bien) estos 365 días, desde que nos vimos por primera vez.
Sé que quizá habíais esperado otro tipo de estreno en mi blog, algo que fuera original, algo que hubiera escrito yo. Esta vez le dejo la responsabilidad al poeta camero, con la esperanza de daros algo mío en próximas entradas.
Que no falten los agradecimientos y las palabras para todos aquellos que me han animado a escribir en el blog, Juan Antonio, Enrique, Rafa, Julio Ariza y muchos, muchos más. Va por todos vosotros también esta entrada de hoy.
P.D.: A estas horas, hace justo un año estaba yo en Piazzale Michelangelo, disfrutando de unas vistas fascinantes de Florencia y poco después esperando a Massimo en Santa Croce, con una borrachera de Síndrome de Stendhal. Como veis estoy especialmente sensible, así que no me promocionéis mucho el blog, no vaya a ser que a quien me lea le dé una mijita de diabetes.
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lunes, diciembre 21, 2009
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