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domingo, 16 de enero de 2011

Odiando el Estrecho de Bering

Para que luego digan que el subconsciente no nos traiciona. En la mañana de ayer sábado, me desperté entre sollozos y lágrimas, a las nueve de la mañana. Resalto la hora porque no es corriente que mi menda se levante un sábado antes de las diez. La culpa de mi disgusto era un sueño en el que se mezclaban churras con merinas. La verdad es que más me hubiera valido olvidarlo tras despertarme, pero esta vez no tuve la suerte. Os lo cuento y luego doy mi interpretación.
En el sueño yo estaba dentro de la iglesia de Santa Ana, aquí en mi barrio de mi alma, acompañada del padre de mi novio, de mi profesor y amigo,Catedrático de Historia de la Lengua, y de mi novio.
De repente me entero de que mi novio me está criticando con los otros dos en una esquinita de la iglesia y me acerco para oír lo que dice. A grandes voces y como burlándose, afirmaba que se iba al Estrecho de Bering, que allí le pagaban mucho y podría así alejarse de esta ciudad de mierda. Su padre y mi amigo lo apoyaban en su decisión, mirándome con cara de odio infinito. Luego mi novio desaparece de escena y salgo a la calle, ya medio llorando y destrozada ante el abandono, me lío a gritos con los otros dos. Se dedicaron a molestarme diciendo que Santa Ana no era más que una iglesia cutrecilla, sin antigüedad y encima negaban que hubiera sido instituida por Alfonso X. Vamos en resumen, se metieron con dos de las cosas que más quiero, Massimo y Triana.
Una vez analizado este follón surrealista y tras el primer sofocón, me dispongo a descomponerlo y concluyo lo siguiente. Massimo quiere abandonarme e irse lejos de aquí, pero no se atreve a decírmelo, por eso viene con los otros dos, que me presionan e intentan sacarme de mis casillas. En realidad, él cambiaría el Estrecho de Bering por Tahití, pero deduzco que salió Bering en mi sueño porque es algo que estudiaba en Geografía y memoricé cuando era pequeña, como tantas otras cosas. El padre de mi novio y mi amigo el profe aparecen en mi sueño por distintas circunstancias. Resulta que al profe me lo encontré el día de Reyes cuando fui a comprar el roscón, a pocos metros de mi casa. En cuanto a Claudio tengo mis dudas. A lo mejor es que no quiere que me case en Santa Ana, sino que prefiere la iglesia de Antella, junto a la que vive su madre, Tosca.
Concluyendo, menos mal que los sueños sueños son, como dijo Calderón y que lo único que puede relacionarse con la realidad es que mi sobrino se bautiza el 5 de febrero en la pila de Los Gitanos, en la mismísima Santa Ana.
Y hablando del Estrecho de Bering, sabéis dónde está? Hoy me he enterado de que este particular accidente geográfico es famoso porque al parecer es el sitio desde donde el ser humano migró desde Asia hacia América, pasando por él. En cualquier caso, no creo que sea un sitio para ir de visita. Me gusta más ver el solecito desde mi ventana, desde donde el único estrecho que veo es a mi vecino...


P.D: No, no estoy bajo el efecto de ningún psicotrópico, al menos de momento.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Y llegó Manuel...


Mi familia es una de esas familias donde el mando lo tienen las mujeres. Mi abuela, siendo niña, llegó de Córdoba montada en burro y se quedó en Sevilla, con sus tres hermanas. Ya apuntaba maneras mi genealogía femenina, porque mi madre fue la pequeña de otras cinco niñas nacidas todas en el barrio de Triana.

Bastantes años después mis padres me compraron ropita azul y nací yo. Imagino la cara de mi padre cuando vio a esta criaturita sin pelo, esmirriada y larguirucha, llorando y él diciendo "Ea, otra niña...". Tuve la suerte de ser la pequeña de tres hermanas y una de ellas me hizo tía hace ya casi 18 años. Esta vez vino a mi mundo de matriarcado una preciosa niña, de nombre Triana, que hizo las delicias de sus padres, abuelos y tías. Lo que yo no sabía es que el destino nos reservaba todavía otra fémina más, Nazaret, mi segunda sobrina, aficionada a la danza y a la Hello Kitty.

Hace unos meses otra de mis hermanas me daba una gran noticia y se rompieron los esquemas hasta para mi madre, la versión trianera de Bernarda Alba. Esperaba un niño que nació el pasado día 9 y que lleva el nombre de origen hebreo de mi padre, Manuel. La emoción ha sido tan intensa y la semana tan larga que apenas tengo palabras para el retoño que será el príncipe de mi familia de mujeres. Y no sé si mi sobrino traerá un pan u otra cosa debajo del brazo, lo que sí sé es que cuando lo miro siempre me acuerdo de lo que significa su nombre y Dios , esta vez, junto con el pequeño Manuel, sí que está con nosotros.