domingo, 17 de enero de 2010

Visiones de Don Juan

Este fin de semana he estado de excursión por la cultura. Aprovechando que no llovía, me dejé llevar por un mito que siempre me ha encantado, el de Don Juan Tenorio. Como personaje literario, es uno de mis favoritos, siempre rodeado de ese haz de misterio y rebeldía que lo convierten en uno de los pilares fundamentales de mi idolatría personal.
Cuando finalicé la carrera, asistí a un curso organizado por la UNIA, en la sede la Cartuja, que casi terminó por convencerme de que la tesina debía hacerla sobre él. Luego, como sabéis, otros derroteros me empujaron definitivamente a centrarme en objetivos completamente distintos, entre ellos las oposiciones y la Teoría de la Literatura, aunque lo de centrarme es relativo, porque la mayoría de las veces saco los pies del plato y me dedico a mil cosas, menos a mis cometidos.

En fin, volviendo al tema de Don Juan, no pude evitar sentir al desecharlo como tema de la tesina, una cierta tristeza, yo, que siempre me había sentido atraída por el lado malo de los hombres. Y cuanto más burlada, más empecinada. Por eso, cuando vi que en la Sala de exposiciones Santa Inés exponían una carta inmejorable de degustaciones sobre el mismísimo Tenorio en todas sus posibilidades, me lanzé a verla. No os voy a contar mucho para que, los que tengáis la oportunidad de verla, hagáis como yo.
La exposición comienza con una introducción sobre el origen de la leyenda de Don Juan y la obra de Tirso de Molina y dispone de montones de lienzos, fotografías y referencias teatrales sobre el conocido personaje. Incluso podéis disfrutar de la indumentaria que diseñó Dalí para una de las múltiples representaciones de la obra. Después de la visita a la exposición, me siento como siempre, visiblemente seducida y encantada por un burlador y un personaje literario, un mito vigente y en continua renovación. Me quedo con la roída escena del sofá y una reflexión sobre la versión de Zorrilla que podréis encontrar en dicha exposición:

Es evidente, dado su éxito, que Zorrilla, supo adecuar su drama al gusto del momento, pero a su pervivencia también ayudó el hecho de que sus escenas se convirtieran en una esperada y necesaria escuela de aprendizaje. Fue con dramas como este con los que el público aprendió las nuevas formas de amar. Se sentía y se aprendía a través de lo que se contemplaba en los escenarios.


La exposición está hasta el 14 de febrero en calle Doña María Coronel 5.
Mi agradecimiento y mis disculpas a Massimo, por su curiosidad y su inquietud , por acompañarme y aguantar que confundiera su cara de entusiasmo con la de aburrimiento. Con gestos así es imposible preguntarse por qué lo quiero.

12 comentarios:

El alegre "opinador" dijo...

Alguna mujer me tendrá que explicar por qué os seducen tanto los "malos". Yo, que soy un buenazo desde chico, no me comí una rosca en mi adolescencia y juventud... Y me ponía del hígado ver cómo les tomaban el pelo a amigas mías otros chavales que salían con tres o cuatro a la vez y las trataban como trapos. Misterios de las féminas.
Gracias por la recomendación de la exposición.
Un abrazo

Speranza dijo...

Ay, alegre, qué más quisiera yo que poder explicártelo, en realidad creo que lo que nos atrae es senirnos rechazadas, qué tercas y qué estupidas somos a veces las mujeres.

Me gusta saber que has sido y eres un buenazo, porque al final siempre vencéis ;)

Abrazos trianeros también para ti.

Rafa Parra Soler dijo...

Esperanza Serrano, creo que ésta es la entrada más hermosa que has escrito. Me encanta cómo describes el mito de Don Juan y la exposición, así como tu opinión al respecto.

No es que menosprecie a Baricco, pero me habría gustado mucho verte investigar sobre este icono de la literatura universal. No conocía yo tu inicial inclinación investigadora. Aunque, en realidad, has hecho bien desde el punto de vista de la originalidad. Abordar el tema de Don Juan habría sido como lo que está haciendo Quique con Borges, con todo mi respeto y cariño para él (Quique). ¿qué no se habrá escrito ya sobre ese asunto?

Y Massimo... ¿Qué puedo decirte de esa cosita dulce y tierna, paciente, luchadora y constante, que haga justicia suficiente a su inconmensurable humanidad?

Besitos, cuñadita

Speranza dijo...

Muchas gracias por tus palabras,Rafa.
La verdad es que barajé bastante temas de tesina antes de centrarme en Baricco, y me hubiera gustado investigar un poquito más sobre Don Juan, pero ya sabes, temas manidos hay de casi todos los autores que conocemos.
Y Massimo, pues... Qué te voy a contar que tú no sepas. Es un caramelo, vamos.
Un montón de besos para ti.

Alejandro dijo...

Yo me quedo con el don Juan de Tirso de Molina. La gracia del personaje está en su carácter canalla. El arrepentimiento religioso que le sale en Zorrilla no me pega nada con el personaje. Lo bueno es que al ser tan universal ha tenido lecturas muy distintas, y todas muy enriquecedoras.

Santino dijo...

Upsss, el de antes era yo con mi cuenta de profe (escribo desde el insti) :D

Las hojas del roble dijo...

Don Juan no es malo: es de una candidez infantil...

casandra_ferrara dijo...

Uy, cuántas opiniones, qué bien.
Don Juanes del mundo:

"Alegre opinador", las mujeres siempre nos sentimos atraídas por aquello que no podemos poseer, y una vez que lo conseguimos, pasa a carecer de interés. Por eso los chicos malos e imposibles son nuestros sueños de juventud y los hombres de verdad sois nuestra realidad.

Santino: Yo también prefiero el Burlador al simple Don Juan. ¿Arrepentirse? No me imagino a ninguno de mis ídolos literarios con un "ups, lo siento" en los labios...si eres malo, eres malo, hasta que el poeta te mate.

Rafa: Estoy de acuerdo contigo en la belleza de esta entrada de blog, es preciosa y muy interesante, pero creo que si Espe contase en ella las maravillas que me contó a mí el sábado -como cierta primera edición de la Estrella de Sevilla Lopesca, Santino, no digo nada- sería aún más perfecta. No es como contar el final de una peli, adelante, da más información, véndenosla bien.


Espe: Y si tanto te atraen los chicos malos, ¿por qué Max? Si es un hombre bueno, de botines blancos y alma pura...¿por qué?

Víctor dijo...

Pues habrá que ir a ver la exposición, no hay duda, jejeje.

Sobre los "don juanes", yo creo que todos tienen su parte de gracia: el de Tirso es el genuino; el de Zorrilla es aquel a quien salva el amor de y por doña Inés; y el de Unamuno -el "hermano Juan" del que nadie ha hablado- es el más peculiar, aquél que podría considerarse como su "otro yo"; por citar si no a los tres más importantes sí al menos a los tres que tuve la ocasión de conocer y estudiar durante la carrera.

A mí también me ha gustado mucho la entrada, "miss Speranza" ;)

Speranza dijo...

Con todos de acuerdo, el de Tirso mola más ;)

Casandra, no he contado mucho más para que vayáis a verla y yo con vosotros, si hace falta. Ah, y en cuanto a Massimo... Al principio no era tan bueno, ¿te acuerdas? Luego, después de tanto tiempo penando por varios donjuanes me di cuenta de que, en el fondo, buscaba un niño bueno. Massimo ya se había transformado, jaja, y me quedé con él... En fin, no sé si será una buena explicación :D


Gracias a todos, incluído Alejandro desdoblado en Santino, por vuestros comentarios.

Santino dijo...

Hay un don Juan que no podemos olvidar. Me refiero al de Baudelaire y su poema "Don Juan en los Infiernos". Es uno de mis poemas preferidos de Baudelaire. Pensar en ese don Juan atravesando el río Caronte, con las almas de todos los que asesinó fuera de la barca, y ese final: "Pero el héroe, impávido, apoyado en su estoque, / la estela contemplabla sin dignarse a ver nada."

Ufff me pone los vellos de punta.

Speranza dijo...

No conocía el poema, Santino, la verdad es que hace años que no leo a Baudelaire, pero ahora que lo nombras iré a mirar el poema.
Magnífica aportación, qué sabihondo eres (en el buen sentido de la palabra).